Medellín, octubre 1 de 2009

Ayer en la tarde en la Plaza Minorista, el joven Santiago Ochoa fue reconvenido por el vendedor de frutas Alirio Mesa, pues según él, “el pelao’* no sabe mercar**”. El incidente se presentó pasadas las 2:00 p.m., cuando Ochoa, de 23 años, se acercó al puesto de Mesa en busca de frutas para jugo. “Movió los maracuyás de acá pa’llá, me desordenó las pilas y cuando le dije el precio brincó: ¡que por qué tan caro ese maracuyá tan ñurido!***. Es que la ignorancia es atrevida hombre…”. Mesa le explicó a A-Pin que el maracuyá bueno no es el redondo, amarillo y brillante, como cree alguna gente, sino el que ya está “arrugaíto, manchao’ y que cuando uno lo sacude suena como una maraquita****”. Aún sorprendido, Ochoa reconoció su poca trayectoria en el arte de comprar perecederos, y se disculpó: “Ahí perdona señor. De verdad que pensé que eso estaba dañado. ¡Es que si a uno no le explican esas cosas cómo va a saber!”. Entusiasmado con la respuesta, el señor Mesa decidió hacer uso de un cuchillo, y partió una de las frutas en dos mitades, exponiendo al aire libre una pulpa fresca y jugosa. (Informó: A-Pin)
*Joven, imberbe, con la cara y el cuerpo pelados, despojados de vellos.
**Hacer las compras, abstecerese, ir al mercado.
***Arrugado, venido a menos.

****Maraca pequeña. Instrumento de percusión que consta de un recipiente cerrado, lleno de semillas, arena o similares, sostenido sobre un palo o mango.