Medellín, abril 30 de 2010
Diecinueve papas criollas fritas sin beber una sola gota de líquido consumió anoche Víctor David Vélez, de 29 años, comunicador de la ONG ‘Comunica la Acción’. Las papas, dispuestas en una bolsita de papel café, fueron adquiridas en el Parque de Boston después de que Vélez saliera de su oficina. “Yo podría vivir comiendo sólo papa, y esta es una de las cosas que más me gusta de trabajar en el centro: que de aquí a donde tengo que ir a coger el bus me encuentro como quince ventas de papa criolla y en tajadas”, le dijo a A-Pin mientras comía pinchando “las criollitas” con un palillo de dientes. Su compañero de trabajo Hernán Arteaga, quien lo acompañaba en el recorrido, se declaró incapaz de comerse una porción entera sin bebida: “A mí sin duda me daría hipo, me ahogaría mejor dicho, tendría hasta posibilidades de morir”, manifestó, y tras prender un cigarrillo, agregó: “Rico unas papas con cervecita, ¿pero a palo seco?, muy bravo pa’ la garganta”. Por su parte, Vélez replicó: “A mí no me da sed, cada organismo es diferente”, y puntualizó: “a mí el cuerpo me pide la sobremesa al final”. (Informó A-Pin)
*
Esta noticia fue publicada originalmente en el periódico Universo Centro, nº6, octubre de 2009.
Vélez miente o al menos exagera: “Yo podría vivir comiendo sólo papa(…)” Y en cuanto a las posibles consecuencias de las que habla Arteaga: «(…)tendría hasta posibilidades de morir”. ¿En qué se basa para afirmar esto? ¿Algún estudio lo confirma? Sería interesante conocerlo.
Ayyyyyyyyy, me encanta la papa criolla con limón………