Villavicencio, octubre 28 de 2010

Esta mañana, cuando los Sánchez Valbuena se disponían a desayunar los huevos tibios, la arepa y el chocolate que había preparado Andrea, la madre de la familia, se dieron cuenta de que no había sal. “El problema comenzó cuando agité el salero y no salió nada”, narró despreocupada Emily, hija mayor y fan de Shakira. De inmediato, Wilson, el padre y aspirante a escritor, buscó sal en la alacena y posteriormente en el mercado reciente, pero no encontró “ni una pizca”. Acto seguido, enviaron a Mateo, hijo menor,  a comprar la sal antes de que se enfriara el huevo: “A mi siempre me toca hacer los mandados”,  comentó este, un poco molesto, a pesar de ser “el menos damnificado”, pues, según supo A-Pin, es alérgico a este alimento. Vecinos de los Sánchez confirmaron que a esa hora la tienda estaba cerrada. “Nos tocó conformarnos con la arepa y el chocolate hasta la hora del almuerzo”, comentó Wilson, quien según su esposa “es un poco glotón”. “Es que esa vaina es muy desabrida”, concluyó Emily cuando este diario le preguntó por qué no comía embrión de pollo sin cloruro de sodio*. (Para A-Pin, informó Cianuro)

*Huevo sin sal.