Por Blimunda Pedrero

¿Le cuesta trabajo apagar el televisor aún cuando lo está ignorando? ¿Desearía que se apagara solo al verse desatendido? ¿Siente que algo extraño le impide tomar la decisión de una vez por todas? ¿Lleva rato haciendo otras cosas, frente a él, quizás leyendo, limándose las uñas, hablando por teléfono o simplemente nada? Usted necesita ayuda. Se enfrenta a una situación compleja y delicada, aunque con una actitud decidida puede superarse.

Lo primero que sugiero es reconocer que está haciendo cualquier cosa menos ver televisión. No hay programa que lo haya cautivado, está desinteresado, terminó lo que estaba viendo o ya ni recuerda por qué encendió el aparato en primera instancia. Han pasado los minutos y usted se dedicó a hablar por teléfono, a revisar el correo en el computador, a leer la prensa o a hundir el botón de avance de canales de manera mecánica con la esperanza (o sin ella) de encontrar alguna cosa que haga detener su dedo pulgar (derecho, en la mayoría de los casos). No le dé más vueltas. Del canal 116, ya lo comprobó, vuelve el canal 2. No sucumba al azar de la ruleta rusa del botón de cambio de canales. Reconózcalo y decídase.

El paso a seguir es el más importante: reconozca el control del televisor. Si lo tenía apartado, tómelo; si lo tenía en la mano, manténgalo. La idea de este punto es hacerse consciente de este dispositivo, de cada una de sus teclas, de su propósito, hasta de su diseño. (Puede aprovechar para agradecer su existencia y que le evite levantarse de su silla, ponerse de pie, acercarse al aparato de televisión, inclinar su torso y hasta su cabeza unos grados sobre sí mismo para proceder, con todos los dedos de una de sus manos, a girar una perilla, o con un índice a hundir un botón).

Con el control en la mano, siéntase confiado, tranquilo y, sobre todo, lleno de poder. Usted manda sobre él y, por medio de éste, sobre el televisor que tiene enfrente. A continuación intente identificar o recordar el botón que utilizó para encenderlo. Generalmente es de color rojo y se encuentra en la parte superior derecha del artefacto rectangular. Aunque también los hay que tienen este botón verde o azul, y en el extremo izquierdo. En cualquier caso, arriba o abajo de esta tecla encontrará una clave: “On/Off” o “Power”.

El siguiente paso hágalo rápido. Recuerde que ya tomó la decisión y nada lo hará dar marcha atrás. Identificado el botón, tome aire y, mientras exhala, oprímalo con su dedo pulgar derecho, izquierdo también se puede, pero nunca con el índice porque puede temblarle un poco. Una vez cometido este acto, suelte el control remoto inmediatamente y por nada del mundo levante la vista hacia la pantalla negra. Por último, haga su retirada al lugar más apartado posible y no olvide que aún puede vivir con el televisor apagado.